Las direccionales, también llamadas intermitentes, son ese detalle del vehículo que muchos pasan por alto… hasta que falta. Un simple clic hacia arriba o abajo puede marcar la diferencia entre un viaje tranquilo y un accidente. No usarlas, usarlas tarde o dejarlas encendidas sin razón, es más grave de lo que parece.

1. ¿Por qué son tan importantes las direccionales?

  • Comunican tu intención: le dicen al conductor de atrás y al peatón lo que harás.
  • Previenen accidentes: un cambio de carril sin avisar es una de las causas más comunes de choques.
  • Generan confianza: los demás entienden tus movimientos y responden con más calma.

2. Consecuencias de no usarlas a tiempo

  • Riesgo de colisiones laterales o traseras.
  • Confusión en los demás conductores: frenazos, bocinazos y estrés.
  • Multas o sanciones de tránsito en muchos países.
  • Daño a tu reputación como conductor responsable.

3. El error de no apagarlas

Dejar una direccional encendida sin razón puede ser tan peligroso como no ponerla. ¿Por qué?

  • Genera falsas expectativas: alguien podría cruzar creyendo que vas a girar.
  • Distracción: los demás no confían en tu conducción.
  • En algunos casos, desgaste innecesario del sistema eléctrico.

4. Direccionales en buen estado: una obligación

  • Un foco quemado es más común de lo que piensas y pasa desapercibido.
  • Revisa periódicamente las luces delanteras y traseras.
  • Cambiar una bombilla es barato; un accidente, no.

5. Un acto de empatía

Usar las direccionales no es solo cumplir la ley: es pensar en los demás. Es una muestra de respeto y responsabilidad en la vía.

👉 La próxima vez que manejes, recuerda que encender la direccional es como decir “cuido de ti”.

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